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SEIS MANERAS DE AYUDAR A TU PERRO CON EL MIEDO AL VETERINARIO

Es muy común que los perros le tengan terror a visitar el veterinario. Pueden ladrar, temblar, esconderse o marcar territorio en el lugar de la consulta (esto último, además, les resulta muy desagradable y vergonzoso). Todo el contexto que rodea el antes, durante y después de estas visitas, influyen en cómo se sentirá en un futuro el perro. Si la experiencia es traumática, en próximas ocasiones este sabrá que debe protegerse y evitar a toda costa al veterinario. Por esto, aquí te dejamos seis consejos para que prevengas la fobia y le ayudes a tu mascota a tener una experiencia placentera:

Visitas frecuentes:

Todo el contexto que rodea el antes, durante y después de estas visitas, influyen en cómo se sentirá en un futuro el perro. Si la experiencia es traumática, en próximas ocasiones este sabrá que debe protegerse y evitar a toda costa al veterinario.

Los buenos hábitos se deben construir desde que el perro es un cachorro. La mejor manera de prevenir el miedo al veterinario es haciendo visitas habituales, no solo en el momento de la enfermedad. Hacer chequeos frecuentes en los que se les tome el peso o se examine el perro en general y en los que luego se les premie con algún comestible, les ayudará a relacionar el veterinario con algo placentero.

Cuidar el viaje en coche

La desagradable experiencia de ir al veterinario puede empezar desde el momento del viaje, principalmente si se hace en coche. Intenta que el perro no solo haga paseos en coche para ir al veterinario. Ofrecerle premios y darle caricias ayudará a que el trayecto sea muy agradable para tu amigo.

Premios y juegos:

Parte de la educación que le des a tu perro debe incluir la relación positiva que este tiene con el veterinario. Incluir premios comestibles antes, durante o después de visitar al veterinario es una gran ayuda.

Acostumbrarle a la manipulación:

Generalmente los perros que tienen miedo al veterinario no se sienten cómodos o tienen poca tolerancia a ser manipulados. Esto causa que la revisión del veterinario sea una tortura. Es aconsejable darles caricias, hacer juegos de contacto, cogerles las patas con frecuencia y, sobre todo, darles mucho amor. Todo esto los acostumbrará al contacto sin problema.

Mantener la calma:

Los perros pueden sentir nuestras emociones, por lo que es importante que cuando vayamos a visitar el veterinario nosotros, sus compañeros de dos patas, también mantengamos la calma. Los perros se contagian fácilmente de nuestro estado de ánimo, por lo que si nosotros tenemos estrés, ellos también lo tendrán.

Masajes relajantes en el veterinario:

Hacerle un masaje a tu perro antes de visitar al veterinario es una excelente idea para que este logre relajarse. Aprender a darle un masaje a tu mascota no es difícil, se puede hacer una pequeña presión en la parte del cuello, las patas la columna vertebral y hasta detrás de las orejas.

Estos consejos no conseguirán que a tu perro le guste ir al veterinario (¿acaso a nosotros nos gusta ir al médico?), pero sí que la experiencia se le haga mucho más llevadera.