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CONSEJOS PARA VIAJAR EN COCHE CON TU GATO

Se acerca el verano, y seguro que ya estáis pensando en destinos a los que ir estas ansiosas vacaciones. Si tenéis un gato como compañero de viaje debéis saber que viajar en coche no es la forma preferida de desplazarse para ellos, y más si tenemos en cuenta que sacarlos de su entorno puede resultarles algo estresante. Habrá que intentar hacer del viaje una experiencia agradable y que poco a poco vaya conociendo qué es eso de montar en coche.

Haz que tu gato se familiarice con el ambiente de tu coche: háblale, acaríciale, juega con él… ¡que se sienta tranquilo!

Algunos gatitos se marean durante los viajes, como nos ocurre a nosotros, por diferentes razones. Para evitar que se maree puedes colocar el transportín en el suelo, asegurándote de que la zona esté ventilada y lejos del conducto de la calefacción. De este modo no podrán ver por la ventana y se reducirá su mareo. ¿Más recomendaciones? ¡Las tenemos!

Todo lo que necesitas saber

Antes que nada, cerciórate de que le das un margen amplio antes de viajar a tu gato, pues es una buena manera de evitar mareos. Nos pasa a nosotros y también les pasa a ellos. Seguidamente, ten preparado un trasportín de tamaño grande para que tu gato tenga espacio para moverse y estar cómodo. Cuanto más grande sea, más posibilidades tendrá de estar en las mejores condiciones. Adicionalmente, te recomendamos que unos días antes de viajar metas juguetes suyos, una de sus mantas o algún snack dentro del trasportín para que el animal pueda interactuar con él. Ya verás que, de este modo, se irá acostumbrando y el día del viaje todo le resultará más familiar.

Otro paso que seguir será preparar el cajón de la arena. Si no tienes espacio suficiente para el cajón puedes poner un empapador para evitar sorpresas en el viaje y mantener su sitio limpio.

Una vez montados en el coche debes asegurarte de que el trasportín está en un lugar bien ventilado y no se mueve en caso de frenados bruscos. Lo puedes situar en el suelo de uno de los asientos traseros, como comentábamos, o encima de un asiento con el cinturón de seguridad puesto. Al comienzo del viaje tu gato no entenderá nada, y eso seguramente le provocará un gran interés por maullar. Intenta distraerle jugando con él y háblale para que oiga una voz amiga y empiece a notarse en un entorno familiar. Poco a poco se irá acostumbrando.

Si vas a realizar alguna que otra parada para descansar, intenta no salir del coche y sácalo del trasportín para que pueda estirar las patas y le puedas acariciar. Si está acostumbrado a salir a pasear y disfrutar de los paseos, puedes aprovechar la parada para ponerle su arnés y dar una vuelta. Puesto que irá con el estómago un poquito vacío, al llegar a tu destino ya le puedes ofrecer algo de comer: aunque al principio no le apetezca, seguramente en cuanto se habitúe e investigue la estancia, zampará como siempre.

Siguiendo estos consejos conseguirás que el viaje de tu gato en coche deje de ser un infierno.