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LOS ÁCAROS EN LOS GATOS

Son muchos los tipos de parásitos que acechan continuamente el bienestar de nuestras mascotas y, por ende, también el nuestro. De entre toos existen unos llamados ácaros que se constituyen como unos de los principales enemigos del bienestar y la salud de nuestras mascotas. Hay más de 50.000 variedades, miden menos de un milímetro de longitud y parasitan (como su propio nombre indica) otros animales o plantas. Los que afectan a nuestros gatos son conocidos como Otodectes cynotis, y lo hacen principalmente en sus oídos.

Escogen esta parte del animal con el objetivo de reproducirse y poner sus diminutos huevos, que eclosionan a los 4 días y, en un tiempo de 21 días más, la larva se convierte ya en un arácnido adulto listo para molestar a nuestra mascota y seguir con el ciclo.

Los Otodectes cynotis viven aproximadamente unas ocho semanas y se les puede reconocer por su color blanquecino. Existe una clara diferencia entre los ácaros machos y hembras, pues las hembras llegan a tener el doble del tamaño de los machos. Y ahora, vayamos a lo importante:

Se acerca el verano, y seguro que ya estáis pensando en destinos a los que ir estas ansiosas vacaciones. Si tenéis un gato como compañero de viaje debéis saber que viajar en coche no es la forma preferida de desplazarse para ellos, y más si tenemos en cuenta que sacarlos de su entorno puede resultarles algo estresante. Habrá que intentar hacer del viaje una experiencia agradable y que poco a poco vaya conociendo qué es eso de montar en coche.

¿Cómo descubrir si nuestros felinos tienen los parásitos Otodectes cynotis?

El Otodectes cynotis es uno de los principales responsables de otitis externa en gatos, sobre todo en ejemplares jóvenes. Para averiguar si nuestra mascota tiene ácaros es importante resaltar las características más frecuentes:

Los ácaros escogen los oídos de los gatos para reproducirse y poner sus diminutos huevos

  • La primera es que nuestro gato puede experimentar intensos picores y sacudidas frecuentes de cabeza. Esto puede acarrearle diversas lesiones que suelen ser frecuentes en la parte posterior de las orejas, en las mejillas e incluso en el cuello. También pueden aparecer costras secundarias por el rascado en las mejillas y en la zona superior de los ojos.
  • Por otro lado, puede que nuestro gato experimente los llamados otohematomas, rotos en los vasos capilares del cartílago auricular que provocan la acumulación de sangre. Si no se pone remedio con drenajes puede llegar a formarse un coágulo, quedando una "oreja arrugada".
    Si vemos que nuestro gato tiene un cerumen de color oscuro puede que esto también signifique que tiene ácaros. En condiciones normales, el interior de las orejas de tu gato debe ser rosa, si tiene un color oscuro puede ser debido a dicha infestación en la que además aparece sangre fresca o seca dentro del canal auditivo. Esto puede acompañarse de una forma aplanada en sus orejas y/u olor desagradable, pues el cerumen del interior del oído del gato adquiere un olor característico y más fuerte de lo normal.
  • Si además vemos que el animal tiene pequeños puntos blancos que se mueven dentro de las orejas, no hay duda: son los propios ácaros que, aunque son muy diminutos, pueden observarse sin necesidad de un microscopio.

Estos son los efectos principales que se pueden observar en nuestro animal al estar infestado de ácaros, pero hay que tener en cuenta que no siempre aparecen todos los síntomas a la vez. Si observas alguno de los dichos anteriormente, acude a tu veterinario para que pueda diagnosticarle la infección y os recete un tratamiento cuanto antes.

¿Los ácaros son contagiosos?

Estos parásitos son los responsables de la mayoría de las infecciones de oído de nuestros gatos y por ello son altamente contagiosos.

Si nuestro gato tiene acceso al exterior y está en contacto con diferentes tipos de animales (otros gatos, perros u otras mascotas) tiene más probabilidades de infectarse con ácaros del oído que los gatos que viven en pisos sin acceso a la calle.

Este artículo es meramente informativo, por lo que si se presenta alguno de estos síntomas en tu mascota lo mejor es que lleves cuanto antes a tu mascota al veterinario.