Gato

UN NUEVO FELINO EN CASA. ¿CÓMO EVITAR PROBLEMAS CON OTROS GATOS?

El contacto social para un gato es vital y necesario y es muy triste no tener un compañero de su especie para interactuar. Es mejor tener un par de gatos, nunca se sentirán solos mientras trabajas o si sales un fin de semana fuera. Lo ideal es elegir dos hermanos de camada, pues estos desde el primer momento se llevarán estupendamente. Dos animales adultos también pueden entablar una gran amistad. Lo importante es que a la hora de introducir a un nuevo miembro felino a la familia, se recomienda seguir algunas pautas para evitar conflictos entre ellos.

El que más sufre con la llegada de un nuevo gato es sin duda el gato que ya está viviendo en casa, ya que verá alterada totalmente su rutina diaria por un intruso, generalmente los machos castrados aceptan muy bien un nuevo compañero, las gatas suelen ser algo más territoriales. Lo más importante es no tener prisa, cuanto más despacio se hagan las cosas, mejor. Los gatos son así, necesitan mucho tiempo para todo, si precipitamos las cosas tanto al principio como durante el proceso, a la larga costará más y se tardará más en la adaptación.

Es fundamental prevenir que entre ellos se produzcan bufidos, y malos rollos, porque si esto se sucede, entonces lo recuerdan mucho tiempo y cuesta que identifiquen al otro como amigo, como alguien frente al que no tomar una actitud defensiva. Hay que conseguir que los encuentros primeros sean buenos, y por lo tanto, muy breves, que no dé tiempo a que ninguno lance un bufido.

Espacios separados

Se prepara una habitación con agua, comida y arenero donde va a estar encerrado el gato nuevo antes de su llegada, de forma que al menos un día antes de su llegada el gato de la casa se haya acostumbrado a que esa habitación está cerrada y él no puede entrar.
El gato nuevo debería llegar en transportín y habría que evitar que haya contacto visual entre ellos. Una vez esté el nuevo gato en la habitación, hay que dejarle a que explore el nuevo terreno.
Mientras tanto, el primer gato permanece en el resto de la casa. Se intenta que todo sea lo más normal posible, que el gato de la casa no vea modificadas sus costumbres ni que note algo extraño en sus responsables. En cuanto se dé cuenta de que hay otro gato dentro, se acercará a oler la ranura de la puerta. Cuando se vea que va a bufar se le retira sin regañarlo pero tampoco sin recompensar ese comportamiento.

Intercambio de objetos

Al día siguiente de la llegada del nuevo gato se empieza con el intercambio de olores. Esta fase durará tres días: Se intercambian las camas, las mantas y otros objetos. El intercambio es diario, o sea, por la mañana ponle al gato nuevo la cama o manta del gato de la casa y al revés, y por la tarde vuelve a devolver la cama a cada uno de los dueños originales. Al cuarto día añadiremos un intercambio de los areneros con todo “su contenido”.

Interacción normal con el responsable

Por otra parte, es importante que el responsable hable, juegue y haga mimos a ambos gatos en alto, que ambos sepan que al otro lado de la puerta hay buen talante. También hay que darles premios de comida muy cerca de la puerta que los separa.

Intercambio de habitaciones

Al quinto día se inicia una nueva fase. Se cierra al gato de la casa en una habitación. Inmediatamente, se coge al gato nuevo y se le deja estar un rato por la casa, oliendo y reconociendo, con mucho mimo y dándole premios. Se devuelve a cada uno a su sitio (gato nuevo a su habitación original y el gato de la casa al resto de su casa), pero con el mismo cuidado de encerrar a uno y a otro para que no haya peligro de que ni se vean. Esto se hace varias veces al día.

Presentaciones

Lo ideal es que haya dos personas. La persona que ayuda se encarga del gato nuevo, y el responsable de su gato. Ambos se podrán ver ahora y se les premia. Poco a poco y con paciencia verás que cada vez irá mejor hasta que puedas soltarlos con tranquilidad, pero nunca cuando él no esté en casa. El dejarlos juntos y solos es el final, cuando ya no hay duda de que se llevan bien.