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LOS PROBLEMAS DE PIEL MÁS FRECUENTES EN PERROS Y GATOS

La piel es el órgano más grande de un animal, que lo cubre por completo y actúa como protector frente a agentes nocivos. La piel de nuestros perros y gatos es un indicador de su estado de salud, por lo que conocer su estruc­tura normal y las enfermedades cutáneas puede aportarnos mucha información, no sólo del problema cutáneo en sí sino también del estado general del animal.

Una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes es la dermatitis atópica. Es una enfermedad inflamatoria de la piel de nuestros canes y felinos, causada por una hipersensibilidad o alergia a algunos componentes ambientales que llamamos alérgenos, entre los que se encuentran los ácaros del polvo o del almacenamiento de alimentos, pólenes y mohos. Su origen es desconocido, pero se sabe que existe un componente genético importante y que el estado de la piel es un factor determinante en su aparición. La dermatitis atópica representa aproximadamente un 50% de los casos dermatológicos caninos y hay que diferenciarla de la de los felinos.

Dermatitis atópica en perros

La dermatitis atópica es una enfermedad que se presenta mayormente en perros jóvenes de entre el primer y tercer año de vida y la enfermedad suele persistir durante toda la vida del animal. En un porcentaje inferior al 25% es estacional y los síntomas se presentan únicamente durante unos meses al año, generalmente en primavera o verano.

Aunque no se conoce la causa exacta de la dermatitis atópica, se sabe que existen factores genéticos determinantes, por lo que encontramos una elevada predisposición racial como por ejemplo en West Highland White Terrier, Boxer, Labrador, Dálmata, Setter, Pastor Alemán, Shar Pei, Bulldog Francés, etc.

La característica fundamental de la dermatitis atópica es el picor. Las lesiones en los perros se localizan con más frecuencia en la cara, las orejas, las axilas, el abdomen, en la región inguinal y en las extremidades. Otras zonas que también pueden presentar lesiones son el rabo, periné, superficies flexoras de las extremidades y cara interna de los muslos.

Al principio encontraremos zonas enrojecidas, granitos, descamación e irritación de la piel, pero si el problema avanza y el rascado persiste, las lesiones se agravan, convirtiéndose en  piel endurecida y ennegrecida, y zonas sin pelo más o menos extensas. A menudo podemos encontrar perros con otitis externa bilateral, conjuntivitis bilateral o infecciones secundarias por bacterianas o levaduras.

Hay que tener muy presente que se trata de una enfermedad crónica con un origen en el sistema inmunológico de nuestro perro que, por causas desconocidas, funciona de forma descontrolada.

El tratamiento tiene que ser muy estricto:

  • Visita veterinaria imprescindible
  • Para los picores ayudan tratamientos con fármacos y sin corticoides y con efectos inmediatos.
  • Control regular de los parásitos externos para evitar complicaciones como por ejemplo la dermatitis atópica por picadura de pulga.
  • Baños sin exceso cada 4-6 semanas con champú adecuado.
  • Alimentación de calidad para garantizar una buena nutrición de la piel.

Dermatitis atópica en gatos

Al igual que en el perro, el síntoma constante es el prurito, que varía de moderado a muy intenso.  Sin embargo, en el caso de los gatos no está clara la existencia de predisposición genética a padecer la enfermedad, tal y como ocurre en el caso de los perros. Tampoco parece que haya influencia del sexo del gato en la aparición de este proceso. Lo que sí está comprobado es que es una enfermedad que suele manifestarse en edades jóvenes. Son los gatos de entre seis meses y tres años los que se encuentran más frecuentemente afectados por la atopia, no excluyendo por ello que pueda presentarse en animales de otras edades. En cuanto a la presentación estacional, algo que se aprecia fácilmente en el perro, sobre todo en los comienzos de la enfermedad, aquí no está tan claro. Debemos diferenciar claramente la actitud y comportamiento de esta especie ante la sensación de picor, provocando en muchos casos que el animal se esconda para lamerse, frotarse, morderse y hasta automutilarse.

Las lesiones o zonas calvas pueden presentarse en la cara, en las orejas, en el cuello y en otras localizaciones. La presencia de una dermatitis miliar (aparición de pequeñas pápulas y costritas en esas zonas) es indicativa de esta enfermedad. Las alopecias autoinducidas suelen ser más frecuentes en abdomen, flancos y muslos.

La administración de fármacos como glucocorticoides y antihistaminicos suelen tratarse del tratamiento más recomendando por los veterinarios. Pero el tratamiento más adecuado para solucionar este problema es la inmunoterapia aunque su coste elevado es que principalmente dificulta que sea el más utilizado.

Algunos remedios caseros para curar las heridas que nuestro gato se haga al rascarse puede pasar desde el aceite de lavanda hasta la crema de caléndula. Aunque tienes que estar pendiente de que una vez que hayas aplicado estos productos tu felino no se lama las heridas.

Sin embargo, la importancia será en la prevención. Como hemos dicho antes la dermatitis atópica suele ser ocasionada principalmente por algún tipo de alergia hacia los ácaros o al polen, por ello una medida para poder prevenir la aparición de la dermatitis atópica es alejar lo máximo posible a nuestro animal de la sustancia que le puedan ocasionar alergia.